Sr. Sophia Marie, was for some weeks in Bolivai and had sent photos whcih you can see when you open this link:  Bolivien 

She writes: 

"The carving of the 5 loaves and 2 fish on the cover of the tabernacle in the Chapel - is the visual for me of Bolivia.  A place where so many of us come for whatever amount of time we can offer, bringing all we are and ave and how God honors our  offering and uses it to provide for the needs of the people.

During our TP (Temporay Professed) weekend we spoke of simplicity and humility also two adjectives that bring to mind Bolivia - a simple, hidden mission, that  draws out of you all you have to give (wine poured and bread broken) . There is so much that can be done and it is amazing to see how much is done by the few Sisters that are there and with the scant resources available. 

The four of us were able to form such a nice community and it was great to see Sr. Celina Raquel so full of life once again ! ! !

I was able to go with Sr. Ingrid to the jail and help her out in the Parish, help out Sr. Josepfina while she was there and with Sr. Celina Raquel we went to el Salao several times, we replaced the screen on one of the doors, fixed some drawers, made rosaries to sell, etc...... we had plans to re-varnish the doors, etc, but my time there was not long enough......I even had four children show up to the convent one day for an English lesson ! ! !  

As I was on my way back on the bus, looking out at the night sky, the stars etc. I couldn't help but feel so overcome with gratitude and amazement at the richness and beauty of my vocation, at all that unfolds out of our yes, all the souls that He places in our path - each leaving its mark on the other for eternity...." 

From July 12-19, 2016, Sr. Adalberta gave for a group of Sisters in San Bernardo, Chile, a workshop with the theme "Mother Pauline and the Year of Mercy". The photos show some of the participants during the workshop. 

The Sisters of the Chilean Province thank the Lord for two new Postulants who want to follow Christ according to the charism of Mother Paulina: Marisel Verónica y Katiusca Clarisa

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“Con Jesús y María, algo nuevo surge…”

Queridos hermanos y hermanas:

                Un saludo fraterno a todos ustedes. Somos un grupo de hermanos y hermanas que se han sentido llamados por Dios a salir de nosotros mismos, de nuestras programaciones habituales, e ir al encuentro de aquellos que han sufridos los embates de la naturaleza en esta tierra de Atacama. Vinimos sin hacernos expectativas, sin armar muchos planes, pero con el corazón abierto y los sentidos despiertos para vislumbrar el paso de Dios en la vida y la historia de los copiapinos…y también en la nuestra. 

                A tres meses de los acontecimientos conocidos, no deja de impactar el estado actual de la ciudad, pero más que el efecto material, impresiona el paso del aluvión por los corazones de su gente. Ante esta situación, nos hemos sentido llamados a ser, para nuestros hermanos, una fuente de agua en el desierto, pero no agua que arrasa, sino agua que refresca y trae la esperanza.

                La experiencia de este mes estuvo además tiernamente marcada por la presencia de María, ya que nuestra misión coincidió con la fiesta de la Virgen del Carmen, Reina y Madre de Chile, muy querida y venerada por estas tierras, especialmente en el pueblo de Los Loros, uno de los sectores más afectados por los aluviones. “Con Jesús y María, algo nuevo surge” es un lema pintado junto a la capilla del Carmen, en Los Loros, y es el espíritu con el cual los habitantes de este sector retoman fuerzas y esperanzas, animados por la Madre de Dios.

                La experiencia de la misión de este mes de julio ha tenido varios contrapuntos, detectando luces y sombras, aún mucha amargura, pero también gotas de dulzura y esperanza en medio del barrial. Vemos personas que destacan por su esfuerzo y empuje, pero también otros que aun parecen estar esperando que todas las soluciones lleguen solas; hay muy lindos ejemplos de colaboración y solidaridad mutuas, aunque en algunas ocasiones se han acentuado divisiones e individualidades, por múltiples factores que en realidad nos toca acompañar, más que juzgar. Vemos imágenes de destrucción que nos obligan a reconocer nuestra pequeñez en comparación con las fuerzas naturales, pero también vemos que los niños, a pesar de todo, juegan y sonríen, y eso es siempre un buen signo.

                Esta coexistencia de experiencias contrastantes se reflejan también en el estado de nuestros corazones al partir. Muchos nos vamos inquietos, después de recibir en la escucha tanto dolor, angustia, desilusión por respuestas que han sido mucho más lentas de lo esperable, impotencia al ver tanto trabajo que hay por hacer, mientras que faltan manos o tal vez, sólo organizar de manera más eficiente los aportes de diversos sectores. A nivel personal, como religiosos y religiosas, nos llama a valorar y a veces replantear nuestra propia vocación de vida consagrada a la luz de lo visto y oído, nos invita a aprender a desinstalarnos, limpiar nuestra miradas y saber reconstruirnos para ayudar a reconstruir, comprometernos a una oración más intensa y encarnada en cada uno de los rostros que hemos acompañado, pedir cada día al Señor más fe, más esperanza, más caridad.

Pero, por sobre todo esto, nos vamos con un corazón llenos de gratitud por la oportunidad de haber estado aquí, aunque fuera un corto tiempo, tener la oportunidad de prestar atención a quien, aparte de recuperar su hogar y sus espacios, necesita además ser escuchado y animado en la esperanza, agradecidos de ser, para muchas personas, un humilde signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo; agradecidos de que en la Iglesia de Copiapó haya sacerdotes, religiosas y laicos profundamente comprometidos en la causa del pueblo sufriente, esto ciertamente nos ha dejado grandes lecciones para nuestra vida concreta y el compromiso de estar presentes, al menos en la oración algunos, otros, con un nuevo paso por estas tierras.

Además de gratitud, nos vamos con esperanza, ¡sí!, nosotros que queríamos traer esperanzas, nos vamos más esperanzados, porque vemos una Iglesia de Atacama con fuerza, con compromiso y ganas de salir adelante a pesar de la calamidad, en muchos casos una fe que fortalece la nuestra.

Finalmente agradecemos mucho la oportunidad de vivir esta misión de forma intercongregacional, uniendo y complementando el aporte y la mirada de distintos carismas, ideas y formas de trabajar, distintas edades, nacionalidades, sexos, pero todos embarcados en la misma dirección, enviados y dirigidos por el mismo Espíritu que nos hace hermanos y nos hace Iglesia. 

 Damos gracias a Dios por el empeño de P. Guido,  Hna. Julia, Hna. Verónica,  Hna. Claudia, P. Obispo Celestino y tantos otros que nos dieron tan buena acogida y tan buen ejemplo de dedicación a la causa de la población afectada por este aluvión material y espiritual. Animamos a que muchos otros puedan venir a dar su aporte a esta región, en verdad, aunque ya no sea tema de los noticiarios, queda mucho por hacer.

                Por intercesión de la Virgen de la Candelaria, Madre de Atacama, siga Dios fortaleciendo y levantando a su pueblo y también avivando la caridad y la fe en nuestros corazones.

                A todos, paz y bendición. 

 

MISION INTERCONGREGACIONAL EN EL NORTE DE CHILE.

DIOCESIS DE COPIAPO

“NI LAS AGUAS TORRENCIALES PODRAN APAGAR EL AMOR”

(CANTAR 8,7)

En la Asamblea Nacional de CONFERRE, realizada en el mes de abril en Padre Hurtado, se tocó el tema de la catástrofe que sufrieron los habitantes de Copiapó y alrededores. Ahí se vio la gran necesidad que tiene la gente de apoyo moral y espiritual ante el dolor que los desastres de la naturaleza han causado.

Para ir en ayuda de estas personas que necesitan tanto apoyo, se organizó una misión inter-congregacional por tres años. Las pocas Religiosas que hay en la Zona, ofrecen albergue para las Hermanas que puedan participar en esta misión.

Dicha misión tiene tres modalidades:

1.- Misión larga de inicio del 25 al 31 de mayo

2.- Misión durante el año, una vez al mes.

3.- Misión epistolar esta misión en el compromiso de “adoptar” una persona o una familia durante este año 2015.  Tal adopción implicara escribirle al menos una vez al mes y visitarlo una vez al año.

Respondiendo al llamado de la Asamblea Nacional de Conferre, la Hna. María Pía informó que con gran espíritu apostólico participarán en esta misión, las Hermanas María Asunción y Hna. Sofía en la próxima fecha fijada por la comisión, los días Viernes 26 al Lunes 29 de Junio. Viajarán a Copiapó el jueves 25 de Junio.

Con este hermoso pensamiento de la Madre Paulina queremos compartir con Uds. Queridas Hermanas la experiencia de misión convocada por la CONFERRE NACIONAL.

“ES UNA GRACIA MUY GRANDE QUE DIOS SE DIGNE LLAMARNOS PARA TRABAJAR EN LA EXTENSIÒN DE SU REINO” 

M.P.v.M.  (1877)

Vivimos una misión impresionantemente maravillosa y dolorosa pero muy rica en el contacto con la gente y en la experiencia de una comunidad interreligiosa.

La acogida de los encargados fue muy fraternal, vivimos la experiencia de comunidad convocada por el Señor, en esa realidad tan dura que les ha tocado vivir a tantas familias de la ciudad y también del campo y lugares rurales.

Salimos de dos en dos como en el evangelio, teníamos nuestra oración de la mañana antes de salir a visitar a los lugares más afectados, sin nada de nada, porque todo se lo llevo el agua, o quedó sepultado en el barro, que después de tres meses no logran limpiar sus lugares donde vivían, porque su casa ya no está, se la llevo con todo. Ellos nos contaban que tenían sus casas hermosas, con jardines lindos, todo logrado con gran esfuerzo. Fruto de su jubilación, todo desapareció. Sin embargo su ánimo, y deseos de reconstruir, de lograr volver a reconstruir sus casas es maravilloso. Eso da gusto, porque hay esperanza y confianza en sus corazones.

Seguimos confiando en sus oraciones por todas estas personas que tanto nos necesitan, y también por cada misionero para ser capaz de estar a disposición de estos hnos. nuestros.

La próxima misión es del 15 al 18 de julio.

copiapo

 

Los partcipantes contaron:

“Debajo del barro algo nuevo está naciendo…”

Queridas hermanas y hermanos

Esta significativa frase la encontramos en un diario mural hecho por niños de Tierra Amarilla. Ella sintetiza el espíritu, la actitud con que los copiapinos y la región de Atacama, se está levantando de la catástrofe recientemente vivida.

Como grupo misionero de religiosas y religiosos de algunas diócesis de Chile, sentimos ante todo una profunda gratitud por esta “gracia”, que nos ha permitido abrir nuestros oídos y corazones, sensibilizarnos frente a tanto dolor, angustia, impotencia, rabia, pero al mismo tiempo,darnos cuenta del espíritu de lucha, valor, entereza, empuje para salir adelante.

Todo nuestro ser de consagrados se ha sentido interpelado y estremecido por diversos sentimientos y emociones frente a la visto y oído:

Ante todo “sorpresa” por la magnitud de lo acaecido, imposible de dimensionar desde lejos:teníamos que estar aquí.

Intentar “ponernos en su lugar”, empatizar con su desconcierto, incertidumbre, miedos, impotencias.

Admiración frente a la actitud positiva de lucha, de enfrentar con empeño la cruda realidad y volver a empezar.

Admiración también, pues constatamos que Dios está “metido muy dentro de nuestro pueblo”. La mayoría, han vivido este vía crucis tomada de la mano de Dios, apoyada y confiada en El.

Asombro ante el valor, la gallardía de la mujer frente a la adversidad; La solidaridad de los jóvenes capaces de vencer dificultades de la naturaleza para llevar ayuda a los que quedaron aislados

Para todos estas experiencias de escucha, de recorrer calles aun llenas de polvo contaminado, de cerros y cerros de barro amontonado, de casas abandonadas totalmente destruidas, ha significado un  “aluvión interior” que nos ha estremecido, removido y cuestionado nuestros estilos de vida tantas veces acomodados  y “quejándonos por todo”.

Sentimos que nuestra misión está empezando, es como una pequeña semilla plantada en medio del barro de donde brota la esperanza de una vida consagrada en salida hacia las periferias existenciales, como la que hoy nos desafía en esta querida Región de Atacama.Dios nos sigue llamando a ser oídos, acompañar, rezar con ellos y ellas

Nos vamos con el desafío de compartir lo visto y oído para suscitar en nuestras comunidades el compromiso misionero con los que hoy nos necesitan con urgencia: los sufrientes de la región de Atacama.

Nos hacemos eco del llamado del primer grupo misionero a “venir y apoyar lo que aquí se está haciendo”. Sí, dejemos por un momento “nuestras obras” y atrevámonos a sembrar en el desierto pues somos testigos que florece.

Al término de la misión en este lugar agradecemos a Dios el permitirnos formar y ser parte de esta comunidad intercongregacional. Para cada una/o de nosotras/os,  fue enriquecedor compartir la vida y la misión con la gente de las diversos sectores mayormente afectados, como Villa Pintores de Chile, Estación Paipote, Tierra Amarilla, los Loros, San Antonio y Diego de Almagro, todos conscientes que formamos un solo cuerpo en Jesús y en su nombre salimos a la misión.

Nuestros sentimientos de viva gratitud por el testimonio de entrega, dedicación y  preocupación por el grupo de padre Guido…..y hermana Julia Ordenes, que nos han llamado a dejar las estructuras que entorpecen el movimiento del Espíritu y el paso ágil de la misión.

Agradecemos la visita del obispo, sus palabras motivadoras e invitantes, como también su cercanía fraterna.

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