
Hna. María del Rosario Castro
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Hna. María del Rosario Castro
Carta: 21 de Diciembre de 2011 Informe sobre Bolivia: 21 de Marzo de 2011 |
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“Señor Jesús, ayúdanos para que nos parezcamos a Ti. S.S. Benedicto XVI
Ave Maria Purísima Roma, 21 de Diciembre de 2011 Queridas Hermanas: Hoy quiero desearles una muy feliz y santa Navidad. Felicidad que nos viene de saber que Dios está con nosotras, está entre nosotras, y no sólo en Navidad, sino cada día de nuestra vida. Cuántas veces habremos reflexionado en las palabras de Gaudium et Spes. “En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado…. que manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación…” Hermanas, estamos celebrando el Misterio de la Encarnación, los santos Padres decían que “Dios se hizo hombre para hacernos Dios”. Él vino a mostrarnos cómo ser plenamente humanos, vino a manifestarnos su amor, espera que amemos con Él y como Él. El Santo Padre concluyó su homilía de Nochebuena del año pasado con la siguiente oración: “Señor Jesús, tú que has querido nacer como el primero de muchos hermanos, danos la verdadera hermandad. Ayúdanos para que nos parezcamos a ti. Ayúdanos a reconocer tu rostro en el otro que me necesita… y a vivir junto a ti como hermanos y hermanas, para convertirnos en una familia, tu familia…. Sí, te damos gracias por tu gloria inmensa. Te damos gracias por tu amor. Haz que seamos cada vez más personas que aman contigo y, por tanto, personas de paz. Amén.” En esta Navidad y siempre, deseo para todas nosotras, que nos manifestemos mutuamente este Amor con mayúsculas, que este “Amor sea el móvil de nuestro actuar”, y así podamos ser siempre más y más “Hermanas de la Caridad Cristiana”. Como les anuncié anteriormente, el 12 de diciembre, fiesta de Ntra. Sra. de Guadalupe, seis de nosotras participamos en la Santa Misa que el Santo Padre Benedicto XVI celebró en la Basílica de San Pedro por América Latina. Tal vez muchas de Uds. han podido seguir la celebración por televisión o internet. Si desean, pueden ver toda la celebración entrando en la página web del Vaticano. Fue una celebración solemne, maravillosa. La Hna. Mariana pudo entrar desde Campo Santo dos minutos antes de la apertura de la Basílica, y entonces pudo reservarnos los mejores lugares. Un regalo del Señor, verdaderamente. Pudimos seguir de cerca toda la celebración. Todas y cada una de ustedes, queridas Hermanas, estuvieron allí presentes con nosotras. Fue muy lindo el clima de oración antes de la Santa Misa. Antes y después de la Misa, en la Plaza de San Pedro casi se escuchaba exclusivamente el español. Nos encontramos con argentinos, chilenos, uruguayos. Todo era clima de fiesta, rezando por nuestras Patrias junto al sucesor de Pedro. Emocionante fue contemplar el ingreso de las banderas portadas por niños o jóvenes de cada uno de los países Latinoamericanos. La bandera chilena la portaron dos jóvenes hermosamente ataviados como huaso y china. También fue emocionante escuchar cantar la Misa Criolla de Ariel Ramírez en la Basílica. Monseñor Karcher, que asistió al Santo Padre en la celebración, me dijo que luego en la Sacristía, él le comentó que era una Misa argentina y el Santo Padre alabó el nivel de la música y se interesó por el autor. Todos aplaudimos cuando el Papa anunció su intención de visitar Cuba y México, “para proclamar allí la Palabra de Cristo y para que se afiance la convicción de que éste es un tiempo precioso para evangelizar con una fe recia, una esperanza viva y una caridad ardiente”. Es notable que, a pesar de todas las dificultades que encontramos cada día en nuestra tarea de evangelización, el Santo Padre nos anime diciendo que es éste precisamente un tiempo precioso para ello y que debemos hacerlo con recia fe, viva esperanza y ardiente caridad. Al Papa se lo veía realmente contento. Ahora que los restos del Beato Juan Pablo II descansan en uno de los altares de la Basílica de San Pedro, la cripta donde se encuentra la tumba de San Pedro y de muchos Papas, puede visitarse con tranquilidad. Ayer bajé a la cripta y no podía creer estar sola allí y poder rezar con tranquilidad frente a la tumba de San Pedro, luego frente a la de S.S. Pablo VI. Por un rato fui la única allí, ni siquiera los guardias estaban. En un momento bajó una familia, pero buscando la tumba de Juan Pablo II. También en el altar de Juan Pablo II ahora se puede pasar a rezar, los que van sólo con fines turísticos permanecen tranquilos detrás de la valla. Este año los seminaristas del Colegio Germánico Húngaro, dirigido por los jesuitas, presentaron la obra “La importancia de llamarse Ernesto”, de Oscar Wilde. La Hna. María Josefina y yo leímos antes la obra en español, de modo que pudimos seguir bien el desarrollo de la misma, que fue presentada con mucha fidelidad a la obra original. Ellos lo hicieron verdaderamente muy bien. Hace tiempo que Roma está “vestida” de Navidad. Como la luz del sol se pone temprano, se puede apreciar la ciudad con las luces navideñas en los pesebres, árboles, arreglos en las calles, iglesias, monumentos y edificios. El viernes pasado se encendieron las luces del árbol de la Plaza de San Pedro. Este año ha llegado desde Ucrania luego de cuatro días de viaje, es muy lindo, muy frondoso, más lindo que años anteriores. El pesebre al lado del árbol, permanece todavía oculto, se inaugurará en la tarde del 24 de diciembre. Un gran coro de niños y adultos, dispuesto en torno al Pesebre, cantará en los diversos dialectos de las regiones italianas. A Benedicto XVI se le dedicará un canto tradicional alemán y al término de la ceremonia él encenderá en su ventana, la luz de Navidad. Me despido de Uds., mis queridas Hermanas, deseándoles una muy feliz Navidad, llena de gozo espiritual y de compartir comunitario. Que a semejanza del Divino Niño, podamos “crecer en edad, en sabiduría y en gracia”. Que la Santísima Virgen las proteja y acompañe en estos meses de verano. Desde ya me alegro de encontrarlas pronto en Uruguay, Chile y Argentina, si Dios quiere. Con cariño, en Jesús, María y José, su siempre agradecida Hna. María del Rosario
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Informe sobre la visita en Bolivia
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Ave María Purísima
Roma, 15 de diciembre de 2010 Queridas Hermanas: El tiempo ha pasado rápido desde mi última carta de principios de noviembre, y ahora ya estamos a las puertas de la Navidad. Paso a contarles algo de nuestra vida aquí en este último mes. El último fin de semana de noviembre tuvimos el ya tradicional Mercatino en Villa Paolina. Durante todo el año, sin interrupción, la Hna. María Immacolata y algunos laicos del grupo “Amici di Paolina” preparan los diferentes artículos para la venta durante el Mercatino. La Hermana prepara cientos y cientos de frascos de mermelada, limoncello y otros licores, conservas, etc. La Hna. Clarentia preparó este año cerca de 600 berlines, que desaparecieron la primera tarde. Todo fue un éxito. Lo recaudado se destina para diferentes misiones. Seguramente, Ustedes han leído el discurso que el Papa dirigió a la asamblea de la Unión de Superiores Generales el 26 de noviembre pasado. “Deseo expresar mi vivo agradecimiento por lo que hacéis en la Iglesia y con la Iglesia en favor de la evangelización y del hombre. Por vocación sois buscadores de Dios. A esta búsqueda consagráis las mejores energías de vuestra vida. Pasáis de las cosas secundarias a las esenciales, a lo que es verdaderamente importante; buscáis lo definitivo, buscáis a Dios, mantenéis la mirada dirigida hacia él. Buscáis a Dios en los hermanos que os ha dado, con los cuales compartís la misma vida y misión. Lo buscáis en los hombres y en las mujeres de nuestro tiempo, a los que sois enviados para ofrecerles, con la vida y la palabra, el don del Evangelio. Lo buscáis particularmente en los pobres, primeros destinatarios de la Buena Noticia. Lo buscáis en la Iglesia, donde el Señor se hace presente, sobre todo en la Eucaristía y en los demás sacramentos, y en su Palabra, que es camino primordial para la búsqueda de Dios, nos introduce en el coloquio con Él y nos revela su verdadero rostro. ¡Sed siempre buscadores y testigos apasionados de Dios!..:” Esto es sólo una cita, Uds. pueden encontrar el texto completo, que es sin duda muy rico y hace referencia a temas esenciales de nuestra vida consagrada, en L´Osservatore Romano del 5 de diciembre. Recibimos una invitación de la iglesia nacional de España en Roma, para participar en la Misa del tercer domingo de Adviento, domingo Gaudete. Es éste uno de los dos días del año en que la iglesia española en Roma por concesión especial, tiene el permiso de celebrar en el rito hispano - mozárabe, el rito español antiguo. Para este rito, el tiempo de Adviento no es un tiempo penitencial, sino todo él de alegría. El otro día en que se celebra en Roma es el domingo de la Santísima Trinidad. Este rito nació en España en el siglo VI en la región de Toledo, durante la invasión de los árabes, luego sufrió algunas variaciones en los siglos siguientes y después del Concilio Vaticano II se volvió a utilizar. Siempre me ha gustado conocer y participar en las celebraciones de los distintos ritos que enriquecen nuestra Iglesia, por ello acepté la invitación y fui allí el pasado domingo. Hasta ahora además del rito romano, conocía algunos de los ritos orientales, pero no había tenido la oportunidad de conocer otro rito de occidente. La iglesia está dedicada a Nuestra Señora de Monserrat y al Apóstol Santiago. Presidió el rector de la iglesia y concelebraron 15 sacerdotes. Es una liturgia muy rica, muchas partes son parecidas a las del rito romano, otras no. Las lecturas son diferentes. El celebrante nos explicó con claridad la historia del rito y las ocasiones en que se celebra. Una de las diferencias, por ejemplo, es que el sacerdote da la bendición antes de la Comunión, se recibe la bendición para luego acercarse a comulgar. El gloria y el credo fueron cantados en latín, de la Misa de Angelis. Los demás cantos en español. Por la tarde participamos con algunas Hermanas en el concierto de Adviento que dieron los residentes (sacerdotes y seminaristas) en el Colegio Germánico Húngaro. Conocemos a algunos de los jóvenes sacerdotes que allí estudian. Presentaron partes de obras de Tauler, Bach, Chopin, Händel y de algunos compositores húngaros y croatas. Este año fue el turno de la música. Alternan de la siguiente manera: un año presentan una obra de teatro (en alemán) y al año siguiente un concierto. Si Dios quiere, el día de Navidad, cinco de nosotras iremos a ayudar y servir el almuerzo a los pobres que atiende la comunidad de San Egidio. Se sirve el almuerzo en la iglesia de Santa María in Trastevere y en otras iglesias de la ciudad. En la próxima carta les contaré sobre esta experiencia. Queridas Hermanas, a todas y a cada una de Uds. en Chile, en Uruguay, en Argentina y en Bolivia, les deseo un bendecido final del Adviento y una muy feliz Navidad. Pidamos unas por otras para que, como María, estemos abiertas para recibir a Dios que viene hoy a nosotras y nos trae la salvación. Que lo sepamos reconocer y acoger, y que comuniquemos eficazmente a los que nos rodean, la alegría de la presencia real del Mesías en medio de nosotras. Que, como nos pide el Santo Padre, seamos siempre buscadoras y testigos apasionadas de Dios, manteniendo la mirada dirigida hacia Él, a lo esencial. Es el deseo y la oración de su siempre agradecida Hermana María del Rosario
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